Su planta es poligonal de 20 lados, tres de los cuales forman portadas monumentales que corresponden con las entradas principal, sol y sombra. Saliéndose del neomudéjar prototípico en los cosos, la plaza de Almería destaca por su clasicismo tanto en materiales (cantería) como en elementos arquitectónicos (arcos de medio punto, claves resaltadas, óculos, frontones). Posee no obstante detalles de aquel estilo: arcos de herradura, ventanas geminadas, uso del ladrillo... Sobre la puerta principal se sitúa la cabeza de un toro con elementos alusivos a la fiesta.
El interior es circular, quedando sus tendidos altos cubiertos por una estructura en hierro que descansa sobre delgadas columnas de hierro fundido decoradas. Es de destacar el trabajo en hierro de vigas, barandillas y antepechos.
Por fin, citar el edificio que, adosado al coso por el norte, contiene dependencias propias de las plazas de toros: capilla, enfermería, corrales para dos corridas, corraleta, 8 chiqueros, caballeriza, conserjería, administración y demás dependencias.